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AMLO: 40% de pobreza en la segunda economía de América Latina

12/02/2018

AMLO asumió la presidencia de México. Para los que aún no se acostumbran a esta sigla, hablamos de Andrés Manuel López Obrador, protagonista por décadas de la política azteca y a estas alturas, una esperanza y una duda para toda la izquierda latinoamericana.

Su promesa: una transformación “profunda y radical”. Su desafío: el común de la izquierda, congeniar una agenda social exigente en un país de pobrezas profundas (40%), sin provocar una caída de la segunda mayor economía de América Latina.

Con 65 años, López Obrador entrará en aquel juego constante en el cual ha caído -o debido caer- la izquierda en el mundo. Aquel en el cual sus votantes descontentos con un sistema desigual demandan justicia, mientras el poder político y económico exige garantías macroeconómicas so pena de generar el suficiente caos como para hacer trastabillar a un Gobierno. Todo en aras de la libertad, claro.

Pero AMLO deberá gestionar este complejo balance en un país en el cual el narcotráfico, la inseguridad y la corrupción ya son parte del sistema diario del mexicano o mexicana. Y eso es un desafío todavía mayor.

“Por mandato del pueblo, iniciamos hoy la cuarta transformación política de México”. Esas fueron las palabras de López Obrador tras recibir la banda presidencial.

“A partir de ahora se llevará a cabo una transformación pacífica y ordenada, pero al mismo tiempo profunda y radical porque se acabará con la corrupción e impunidad que impiden el renacimiento de México”, dijo AMLO.

Ahí el nuevo mandatario deberá enfrentar quizás al principal enemigo de los gobiernos aztecas: la desconfianza y sobre todo, la incredulidad.

La percepción de incapacidad de cambiar las cosas; y que la violencia y la corrupción se han hecho parte constitutiva de la realidad mexicana, resultan una barrera de entrada para cualquier gobernante en el país.

Pero de vuelta a los números, López Obrador y su equipo económico ha partido luchando contra el peso y la bolsa, asustados antes de su asunción. Las acusaciones en su contra de populismo pesan en el gran capital.

Declaraciones de analistas que aceptan a medias sus compromisos con la disciplina fiscal pero que rechazan probables reformas que intentará llevar a cabo suenan como una receta archiconocida contra los gobernantes de izquierda latinoamericana.

AMLO, como todos sus antecesores en el sub continente, deberá enfrentar las demandas de ese 40% más pobre, que observa a su vez las presiones de quienes están convencidos de ser los causantes de que México sea la segunda economía más importante de América Latina.

Un viejo debate.