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Código de Aguas y la certeza jurídica que dio la dictadura

07/22/2019

El inserto elaborado por las ramas industriales que critica proyecto que reforma Código de Aguas causo ronchas en el escenario político. “Los gremios empresariales, nuevamente, intentan decretar qué es bueno para la ciudadanía y qué no”, aseguró el senador PS Carlos Montes.

Un inserto, publicado en 18 diarios del país y firmado por las principales ramas económicas criticó la iniciativa legislativa -a todo esto, de larga tramitación- por una supuesta “incerteza jurídica”. Al mismo tiempo, el escrito presionaba a parlamentarios de las zonas agrícolas, en el sentido de pedirles que se opongan a generarle un “grave daño” a la agricultura chilena.

Respecto de la tramitación del proyecto, la senadora Adriana Muñoz (PPD), integrante de la Comisión de Agricultura, explicó que “el único sector con el que hemos tenido problemas es el de los grandes agricultores, el resto de los gremios no ha puesto dificultades en la tramitación”.

El actual Código de Aguas fue elaborado durante dictadura, sin ningún debate sobre los verdaderos intereses del país y sólo ha sido posible modificar ciertas normas, sin alterar los fundamentos ideológicos que lo sustentan. Bajo esta normativa, se han entregado innumerables derechos de aprovechamiento de agua, asignados en propiedad privada y que se transan en el mercado, generando altos grados de concentración de los derechos y sin estar sujetos a pago de impuestos.

Pero eso no es todo. Diversos informes internacionales han advertido sobre las consecuencias que el cambio climático está teniendo sobre la disponibilidad de agua. Chile no es la excepción, pues de hecho es uno de los países que exhibe un alto grado de vulnerabilidad, por cuanto su estructura productiva es altamente dependiente del agua. Un dato: se estima que sobre el 60% del PIB Chile depende del agua.

Chile se encuentra dentro de los 30 Estados del mundo con mayor estrés hídrico y es el único país que pasará a un estrés extremadamente alto en el 2040, factor que se suma al fuerte impacto que resultará para la conservación de los ecosistemas de nuestro país. “En la actualidad el agua de consumo humano alcanza al 6%, muy por debajo del uso que hacen los distintos sectores productivos a los cuales tanto les preocupa la reforma que se tramita. Industrias que muchas veces ni siquiera someten sus proyectos a estudios de impacto ambiental”, aseguró la senadora y ex presidenta de la comisión de Medio Ambiente, Isabel Allende.