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Cop25: un problema mucho más que logístico

03/20/2019

Es de esperar que las dudas y temores sobre la realización de la COP25 que manifestó la Ministra de Medioambiente, Carolina Schmidt, sean solo una forma de presionar para conseguir los recursos y la atención necesaria, y no una inquietud que se transforme en fracaso.

Que sea problema de logística y no de fondo.

Esta semana la secretaria de Estado confirmó que en diciembre se va a realizar la Conferencia de las Partes para el cambio climático de las Naciones Unidas (Cop25), evento que Chile anunció a fines de 2018, tras una serie de críticas contra el Ejecutivo por postergar la suscripción al tratado de Escazú.

Los temores de la ministra se deben a que, si bien el Gobierno quería realizar el evento en enero, Naciones Unidas fue clara: la fecha definitiva es entre el 2 y el 13 de diciembre. El pánico no fue menor, pues una COP involucra un recinto lo suficientemente grande, moderno, con acceso; toda una logística para las más diversas delegaciones que vienen a la COP tanto a participar como a protestar; medidas de seguridad altamente exigentes, y en fin, toda una cantidad de elementos que hoy cuestan alrededor de US$60 millones. Muy caro, si la intención fue tapar Escazú.

Si bien Schmidt salió a desmentir un supuesto apresuramiento en la decisión de realizar la COP25, diversas personalidades de la oposición -todos quienes han manifestado apoyar la realización del evento en Chile- han planteado dudas. El vicepresidente del Senado, Alfonso De Urresti, aseguró que “Chile no está avanzando, no está teniendo la infraestructura necesaria para la COP25. Aquí hay un llamado de reflexión al gobierno de que tiene que poner todos los recursos, todo el respaldo para poder tener a la altura de lo que corresponde internacionalmente una COP”. 

Destaca el hecho que incluso parlamentarios del oficialismo, como el diputado UDI, Issa Kort, le pidieran al Gobierno no andar sembrando dudas sobre la realización de la cumbre COP 25, sino ponerse a trabajar.

La COP25 anda en busca de casa. Porque esa es la conclusión más concreta: independiente de la intención del Gobierno y de la ministra Schmidt, hoy la cumbre aún no tiene confirmado el lugar físico donde se desarrollará. Y en diciembre, mes complejo en materia logística.