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Cuenta Pública: el problema no es el contenido. Es su ejecución

06/03/2019

Esta fue una cuenta pública con muchos anuncios. El primer mandatario dejó a los secretarios de Estado con un listado de tareas importante y a la ciudadanía con el aviso de múltiples adelantos a los cuales podremos asistir o no.

La duda no es respecto de los contenidos de estos anuncios, sino en la capacidad de cumplimiento de los mismos, pues lo ocurrido en la pasada cuenta pública deja muy en claro un hecho: la baja concreción de las 59 medidas planteadas por Piñera en su mensaje a la nación en 2018, de las cuales apenas se cumplieron 9.

La oposición le ha recordado en diversas entrevistas y declaraciones a la prensa que esta era la oportunidad para que el Gobierno desistiera de su anunciada reforma tributaria, tomando en cuenta que los anuncios efectuados requerirán de fondos públicos que la iniciativa gubernamental no permitirá recaudar. No fueron los únicos. En el oficialismo, el presidente de Renovación Nacional, Mario Desbordes, planteó que era “oportuno empezar a pensar en adaptar la reforma tributaria, dejando de lado la integración”. De hecho, pidió a La Moneda desistir de la integración del sistema tributario, uno de los aspectos fundamentales del cambio que el Ejecutivo quiere efectuar a la reforma realizada por el Gobierno de Bachelet.

No fue el único aspecto que queda de esta cuenta pública. El Gobierno, y el Presidente Piñera, han tratado de olvidar y hacer olvidar dos hechos irrefutables, a través de estos anuncios al calor del discurso pero que no sabremos su verdadero nivel de concreción: el crecimiento, uno de los pilares de su campaña y una de las palabras favoritas de economistas y políticos detrás del relato de la derecha en los últimos años,  no se ha concretado. 

De igual manera, el desempleo continúa instalado y preocupando a la ciudadanía, cuya disminución era otra promesa parte de los “Tiempos mejores” y que tampoco se ha concretado. 

En ese estado de las cosas, miembros de la oposición así como organizaciones ciudadanas han enfatizado en lo mismo: el problema no es el fondo. Tampoco la forma de los anuncios. El problema es el cronograma. Y lo que es más importante, su ejecución.