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Dirty Wars – September 11. Chilenos pierden el miedo a la innovación

09/16/2019

Por Javiera Riquelme, @La_Mujer_Metralleta en RRSS

No es una novedad que el crecimiento en el mundo de los videojuegos va en aumento. El pasado año alcanzó los US$ 43 mil millones en ventas, lo que representa un incremento de 18% en relación a 2017. El 2018 se convirtió en la industria de mayores ventas, superando a la del cine y a la creciente del streaming, con plataformas como Netflix.

Chile está lejos de esas cifras, ya que no nos caracterizamos por ser productores de videojuegos, pero de a poco vamos perdiendo la vergüenza. Hace pocos días nos sorprendimos con la noticia de un prototipo de videojuego chileno, ambientado en la dictadura cívico-militar de 1973, llamado Dirty Wars – September 11, que se encuentra en la primera etapa por el Fondo Audiovisual del Ministerio de las Culturas, las Artes y El Patrimonio.

La historia es protagonizada por dos jóvenes llamados Maximiliano y Abigail, ambos militantes y miembros de la organización “COMIREV”, que deciden mantenerse en el país para formar parte de la resistencia en contra de la dictadura de Augusto Pinochet Ugarte.

Este videojuego contará con tácticas de sigilo, puzzles, entre otras situaciones en donde cada jugador deberá aplicar habilidades para manejar diversas identidades, información y estrategia de contrainteligencia para poder sobrevivir a la represión sin ser descubiertos por los agentes de inteligencia opresoras.

Esta es una mera descripción basada en datos duros del mercado y de qué se trata el juego, pero vamos al análisis respecto de esta información. Es importante que se desarrolle y potencie este tipo de iniciativas, puesto que a través del videojuego se puede experimentar en primera persona lo que significó en ese minuto ser parte de la resistencia en Chile, con limitados recursos para poder lograrlo, lo cual hace que el juego sea más desafiante aún.

Desde el punto de vista educativo existen diversas teorías, pero la que más fuerza toma es la del aprendizaje inmersivo (Begoña Gros Salvat, Universitat Oberta de Catalunya), la cual menciona la mejora de habilidades como la toma de decisiones, descubrimiento de información, desarrollo de estrategia, etc. Todas estas acciones no tienen ninguna consecuencia en la vida real, pero sí la tenían en aquella época, en la que costaba tu humanidad.

El desarrollo de la materia gris del cerebro está relacionada con un amplio rango de funciones, como el control muscular, la percepción sensorial, la memoria, las emociones o el habla. Además, una mayor conectividad en la corteza insular permite un pensamiento más ágil y puede llevar a tener una mayor inteligencia (Universidad de Ciencia Electrónica y Tecnología de China y de la Australian Macquarie University, de Sídney).

Rescatar esta noticia es esencial para poder estar atentos al avance de este ambicioso proyecto, no tan solo por los beneficios de practicar un pasatiempo ni por las ganancias eventualmente recaudadas, sino porque se trata de nuestra historia y cómo perdemos el miedo a innovar para las futuras generaciones.

¿Quién sabe? Quizás esta será una nueva forma de exigir verdad y justicia para el pueblo chileno.