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Fortalecer Fonasa, no privatizarlo

04/26/2019

La primera pregunta que uno se hace al momento de revisar la propuesta de reforma de Salud del Gobierno es sobre su supuesta “integralidad”. Y no solo nos referimos al clarísimo esfuerzo legislativo que realiza el Ejecutivo, el cual apunta a una reforma a las isapres y no a Fonasa; se echa de menos un cambio global al sistema, largamente anunciado y aún más prolongadamente postergado.

Desde ese punto de vista, uno de los principales problemas que adolece el proyecto del Gobierno es el hecho de mantener la segmentación, que se traduce en la existencia de una salud para ricos y una salud para pobres.

Porque la siguiente pregunta es ¿Dónde está el fortalecimiento de Fonasa?, ese sistema, público, que cubre a cerca del 80% de la población de nuestro país, y para el cual el Gobierno ha reconocido o mejor dicho, reconoció, se desdijo y volvió a reconocer, que habrá mil millones de pesos mientras que la salud privada podría llegar a recibir “en el peor de los casos” hasta 70 mil millones.

Por lo tanto, para Fonasa no se incorpora ninguna medida que fortalezca la red pública, ni se asegura un aumento ostensible de recursos que puedan significar una mejoría sustantiva.

El verdadero énfasis de este proyecto es en el desarrollo de herramientas para compras a prestadores privados, aunque el presidente de las Isapres, Rafael Caviedes, diga que “no puede, el sistema Isapre, darse el lujo de recibir gente enferma”. La verdad sea dicha, ofreció disculpas.

El proyecto del Gobierno no pone fin a la discriminación. Porque si bien se elimina la discriminación de precios por sexo, mantiene la discriminación por edad y lo que sigue siendo una de las grandes desigualdades: continúa discriminando por riesgo de enfermar. Ergo, Caviedes estará tranquilo.

Ahora los usuarios deberán olvidarse de la tabla de factores de riesgo. Éstas serán cambiadas por los “Grupos de compensación”.  Las isapres mantienen la libertad de fijar sus primas sobre la base del riesgo y el mecanismo de compensación atenúa las diferencias de precios, pero no las elimina.

¿Pero que es lo más importante y peligroso de esta reforma? Fonasa, no las isapres.

Efectivamente, el proyecto de Ley para el Fonasa -el barato, el de los mil millones- da más atribuciones al sistema público para comprar servicios a privados en vez de fortalecer la red propia.

En conclusión, es una estrategia lateral de privatización de la salud pública. Y si no lo cree, escuche las declaraciones de los ministros de Gobierno: según simulaciones efectuadas, unos 400.000 afiliados Fonasa podrían migrar a Isapres. Eso fue lo que trató de explicar el ministro Blumel después de haber dicho la ecuación simple: 70 mil millones para proyecto isapres, mil millones para proyecto Fonasa.

Y como la migración se produce sobre la base de personas más sanas (y que resultan aportantes netos), la pérdida para Fonasa será gravísima, debido a esta propuesta, una propuesta supuestamente Integral, y que supuestamente acaba con discriminación.

Supuestamente, también podría terminar con la salud pública.