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“Gobernar es declarar”

11/29/2019

Anuncios, pactos, declaraciones es lo que hemos visto tanto en política como en economía en las últimas semanas. Las soluciones estructurales son las que parecen estar al debe.

Los anuncios respecto de la histórica intervención del Banco Central al mercado cambiario por hasta US$ 20.000 millones ha resonado en todos los pasillos desde Teatinos hasta Sanhattan. ¿Por qué hizo esto el instituto emisor? porque la rapidez de los cambios generó demasiada volatilidad y fue necesario salir a intervenir. El alza del dólar en Chile impacta directamente a productos que son importados (incluido el combustible, lo que termina por encarecer transporte y bienes nacionales también) y eso afecta a los consumidores, lo cual agregado a una eventual alza de desempleo configura un cuadro económico extremadamente complejo para la población.

Pese a estas inyecciones potentes del Banco Central, las cifras a las cuales los economistas son tan dados no ayudan a tranquilizar el ambiente. La economía parece entre pasmada y aterrada, cuestión que no ayuda a uno de los factores fundamentales en materia económica: la confianza.

Si de confianza hablamos, la empresarial tampoco ayuda mucho, pues ha registrado una caída monumental, llegando a 36,58 puntos, bajando 14,94 en un mes. Para explicar en simple, este índice no estaba tan bajo desde 2003.

Las ventas presenciales del comercio bajaron 17,2%, la variación más fuerte para un mes desde el inicio de su registro, en 1991; la morosidad en la banca se disparó violentamente, lo cual, entre otros factores, provocó una caída en las utilidades de 50% en octubre, las automotoras ya anunciaron que subirán sus precios en diciembre y que prevén una caída en las ventas del próximo año.

La economía ya venía débil. Sin embargo, la crisis ha agudizado esta debilidad. Lo que ya expertos han comenzado a mencionar en diversas entrevistas es que no basta con intervenir el mercado cambiario. Si bien diversos empresarios han hecho llamados a condenar la violencia como forma de poder reactivar la apertura de locales comerciales grandes y pequeños y por ende el consumo, en la ecuación de la búsqueda de soluciones la incógnita continúa. Dicha incógnita, la X, se denomina reformas estructurales, que busquen soluciones concretas y también urgentes, a la desigualdad.

El Ejecutivo debe buscar opciones rápido. Y tanto en la oposición -públicamente-, como en el empresariado -discretamente- hay sugerencias explícitas a terminar con la búsqueda de declaraciones y acuerdos para pasar a una agenda que responda en forma efectiva a las demandas de la ciudadanía.

El problema de la desigualdad reventó. Y las respuestas no han cambiado. Acuerdos políticos, declaraciones contra la violencia, intervenciones del mercado cambiario. El Presidente Piñera habló de tres pactos: por la paz, por la justicia, por Nueva Constitución. El segundo no ha tenido una bajada concreta ni correcta. Y es el acuerdo que debería ser la base de los otros dos.

El mandatario, en vez de buscar un “enemigo poderoso e implacable” debería buscar soluciones. Piñera parece creer que “Gobernar es declarar”. Y la ciudadanía está cansada de las declaraciones.