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La guerra civil del PS y la estrategia DC que tanto convienen al Gobierno

06/25/2019

El gobierno, estimulado por la división interna del Partido Socialista, metió esta semana diferentes cuñas y evidenció su nueva relación con la falange. Es así como en coordinación con la “estrategia diferenciadora” que ha estimulado el presidente de la DC, Fuad Chahín, el Gobierno de Piñera ha avanzado.

Ha avanzado instalando su “intención negociadora” con la oposición en materia de Reforma Tributaria, aunque dicha intención se haya limitado a la DC -y específicamente a un sector de la DC-. De esta forma, el Ejecutivo logró sentarse a una mesa, firmar un protocolo, hasta que la llegada del mandatario a la reunión donde se realizaba la firma produjo la huida de dos personajes de la DC que si bien alcanzaron sentarse no alcanzaron a firmar el documento para evitar salir en una foto con un Piñera que aún ostenta bajos niveles de aprobación y altos números de rechazo.

Hablamos de “intención negociadora” entre comillas porque lo que hasta ahora ha obtenido y lamentablemente, lo que parece necesitar el ejecutivo es más declaraciones y protocolos que acuerdos efectivos.

Lo que a la DC le llama la atención hasta ahora -por lo menos al resto de la DC- es por qué Chahín insiste en ser la pieza de ajedrez útil del Gobierno, después del embrollo producido en pensiones por el 4% adicional.

Pero es en el PS donde se ha concentrado tanto las miradas como la artillería en las últimas semanas.

El proceso vivido por la colectividad en torno a sus elecciones internas tuvo claramente su efecto en todo el arco político.

El PS, que se había convertido en el eje de la oposición a Piñera, -muy diferente a lo que algunos trataron de instalar en el sentido de su “insignificancia”- quedo reducido a una organización que hoy cuida sus declaraciones y conductas externas debido a la guerrilla interna que vive día a día tanto por redes sociales como por medios de comunicación.

Pero en el intertanto, el PS cedió terreno a la DC, que se trató de instalar como negociadora nuevamente, azuzada por el Gobierno que necesita colocar cuñas en la oposición.

Es así como el Gobierno, tras la negociación -hasta el momento no consumada- respecto de la Reforma Tributaria, ahora iría por la Reforma de Pensiones, para lo cual hizo coincidir su largo viaje a Medio Oriente con dos personajes muy importantes en esta materia, como el diputado Gabriel Silber y la senadora Ximena Rincón, con el ánimo de pasarse, en forma personal, de la reforma Tributaria a la de Pensiones, un intento que además se sustenta en un error del PS: no coordinar a sus huestes respecto de una reforma previsional.

Efectivamente, mientras los senadores socialistas establecieron un sistema mixto, solidario, los diputados de la misma tienda nunca hicieron suya dicha propuesta y han adherido al movimiento “No más AFP” como su bandera de lucha. Esta indefinición del PS, sumada a su guerrilla interna han abonado el espacio para que el Gobierno continúe su “intención negociadora” con la DC, en busca de lograr avanzar en alguno de sus proyectos emblemáticos.

De la capacidad de los senadores democratacristianos para continuar poniendo barreras a su directiva depende en parte si la estrategia del Ejecutivo se concreta. La otra parte depende de cuánto durará la guerra civil del PS, tras lo cual se supone que la colectividad podrá retomar su agenda sectorial y volver a enfrentar al Gobierno, el cual además ya captó que tratar de hundir a los socialistas en el concepto de narcotráfico y la falta de probidad es bueno coyunturalmente, pero también de cara a dos años de elecciones.