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La paz también depende de nuestra lucha contra el cambio climático

06/26/2019

Un estudio de la Universidad de Stanford y publicado en la revista Nature nos muestra una razón más para preocuparnos por el cambio climático: la intensificación de la crisis aumentará el riesgo futuro de conflictos armados violentos en los países.

No es una locura medioambientalista, sino un estudio que, en resumen, estima que en un escenario con 4 grados centígrados más -por ejemplo-, la influencia del clima en los conflictos aumentaría a más de cinco veces, con un 26% de probabilidad.

La investigación plantea que un eventual -y cada vez menos “eventual”- cambio climático conlleva una serie de severas transformaciones negativas: desde la disminución en la producción agrícola y ganadera hasta la falta de alimentos y la consiguiente hambruna.

Es coincidente la mirada de los expertos respecto de que aún es difícil predecir exactamente la relación y magnitud entre conflicto y cambio climático. Pero es obvio establecer que el riesgo de conflictividad se reduce ante la prevención responsable. Casi como colocarse un vacuna contra el cambio climático. El problema, como ya lo pudimos observar, es que la vacuna deben ponérsela todos. De lo contrario el brote avanza incontrolable.

Es coincidente la mirada de los expertos respecto de que aún es difícil predecir exactamente la relación y magnitud entre conflicto y cambio climático. Pero es obvio establecer que el riesgo de conflictividad se reduce ante la prevención responsable. Casi como colocarse un vacuna contra el cambio climático. El problema, como ya lo pudimos observar, es que la vacuna deben ponérsela todos. De lo contrario el brote avanza incontrolable. 

Puede ser curioso pensarlo, pero en tiempos en que la moda son las series apocalípticas, dicho apocalipsis podría no estar concentrado en una epidemia zombi o en extraterrestres en busca del agua de nuestro planeta, sino en la falta de interés y desidia respecto de la actual crisis climática y su impacto en la seguridad y bienestar de todos.

El cambio climático, ese del cual todos los gobiernos hablan, mucha gente escucha y pocos establecen acciones concretas, podría generar escaladas de tensión en diversas partes del mundo que terminaran provocando conflictos violentos con mayor seguridad que la nunca llegada Tercera Guerra Mundial.

Coautores del estudio han planteado que el clima ha afectado el conflicto armado en las últimas décadas. No es lo único: el bajo desarrollo socioeconómico, la fortaleza de un determinado gobierno y sus instituciones, la desigualdad en la respectiva sociedad  pueden tener un impacto mayor en los conflictos al interior de un país. Pero cabe hacer notar que el estudio de la relación entre clima y conflicto es mucho más nuevo que el de la fortaleza de la economía de un país con el mismo.

Es coincidente la mirada de los expertos respecto de que aún es difícil predecir exactamente la relación y magnitud entre conflicto y cambio climático. Pero es obvio establecer que el riesgo de conflictividad se reduce ante la prevención responsable. Casi como colocarse un vacuna contra el cambio climático. El problema, como ya lo pudimos observar, es que la vacuna deben ponérsela todos. De lo contrario el brote avanza incontrolable.

Volviendo al estudio presentado por Nature, es interesante manifestar que la adaptabilidad también juega un papel importante. El informe de Stanford explica que estrategias en ese sentido, como los seguros para las cosechas y su almacenamiento, por ejemplo, pueden aumentar la seguridad en el tema alimentario y reducir la relación entre el clima y los conflictos.

La conclusión más concreta este estudio es simple: la paz también también depende de nuestra lucha contra el cambio climático.