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Los Derechos Humanos son una responsabilidad de la política

12/12/2019

Andrés Chadwick ha sido inhabilitado por 5 años de ejercer cargos públicos.

La acusación constitucional que mantuvo en tensión a toda la clase política y a cierta gente que aún conserva su interés en los avatares de hemiciclos y salas de sesiones finalizó este miércoles dejando fuera de combate al ex ministro del Interior de Sebastián Piñera.

¿Qué ocurrió para que esto pasara? una mayoría opositora logró formarse la convicción suficiente de que el ex secretario de Estado había fallado políticamente en su cargo. No es más que eso. jurídicamente usted podrá leer largas y latas intervenciones y publicaciones de abogados connotados y otros no tanto de la plaza, como gustan decir los siúticos. Si eso le aburre y lo suyo va por el lado del orden y la seguridad, puede dedicarse a leer editoriales conservadores que fueron publicados en El Mercurio y La Tercera durante semanas, hablando de responsabilidad cívica, trayectorias intachables y los peligros de la democracia.

Si, en cambio, su interés es en lo oculto y la conspiración, puede haber caído en las garras de las decenas de artículos periodísticos y opiniones de grupos de whataspp que se ofrecieron a sembrar dudas sobre cómo votaría este o aquel parlamentario respecto de la actuación del ex senador, ex diputado, ex ministro y a estas alturas, casi ex político (al menos por un tiempo).

La verdad de las cosas es que la trayectoria de Andrés Chadwick no estaba en duda. Negar que era uno de los principales actores de la política chilena habría sido estar ciego, sordo y mudo en los últimos 40 años.

El punto no pasaba por esos 40 años. Ni por llevar una antorcha en Chacarillas, ni por dónde estaba Chadwick cuando la dictadura que él apoyó torturaba y asesinaba o por cómo votó la acusación constitucional contra Yasna Provoste.

El aspecto esencial de toda esta gigantesca tensión era nuevamente aquellas dos palabras que tanto le cuesta escuchar, pronunciar y tragar a la derecha en Chile: Derechos Humanos, y su negación explícita y que resulta igual de grave e incomprensible en todo el mundo: la impunidad.

Chadwick no cayó por su hoja de conducta. No vale la pena ni siquiera preguntarse si esta es impecable o si está manchada de sangre.

Lo que importa es que un ministro del Interior es responsable políticamente. Y que cuando Carabineros no actúa como corresponde, según quienes están para analizar dichas actuaciones, quien es acusado constitucionalmente no es un general Director, sino el ministro del Interior.

Pero es mucho más que eso. En el Congreso se jugó un compromiso mucho más importante. El compromiso con los Derechos Humanos. La aprobación de la acusación constitucional por parte de la oposición en pleno se fundó en la incapacidad del Gobierno para impedir las graves violaciones a los Derechos Humanos cometidas por agentes del Estado.

Fue un no a la eventual impunidad. Y en tiempos de dudas, de conversaciones y de mucha política, ahora el enfoque debe ser en la reparación para las víctimas y en la construcción, entre todos, de una Nueva Constitución para Chile, que recalque entre sus ejes el respeto irrestricto a los derechos de las personas y a la democracia.

De lo contrario, Chadwick será un nombre más en la historia, cuya caída no significó más que el sacrificio de un cordero.