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Los peligros para la democracia que se desprenden de la CEP

06/14/2019

El cambio de gabinete trató de opacar la encuesta CEP. Haya sido premeditado o no, el hecho es que el cambio fue prácticamente a la misma hora y en los mismos canales, por lo que las noticias compitieron en un primer instante, con la obvia ganancia para el cambio de secretarios de Estado, que tiene el morbo natural de quién se queda, quién se va y quién llega.

Una vez pasada la novedad, vuelve a la retina los datos de la encuesta del centro de Estudios Públicos. Una aguda caída de la aprobación del Presidente, la percepción de que el crecimiento está estancado y una clara reprobación en distintos sectores (la máxima nota sectorial del Gobierno es en transportes, con un 3,7, que también es representa una reprobación en la escala de 1 a 7), es una forma de resumir lo que la CEP trajo para la Moneda.

Pese a esto, Sebastián Piñera mantuvo su equipo político y jefe de Hacienda, realizando cambios en áreas de gestión y ocupándose muy claramente de un aspecto: en lo táctico, el mandatario busca reforzar las expectativas de mejores tiempos, para invertir su eslogan cada vez más olvidado. Esto, a través de colocar a personas “probadas” y con capacidad de desarrollar diálogo con los sectores empresariales. Hecho a mano para la CPC.

El 61% de los encuestados cree que el país está estancado. Frente a esto, la derecha, unida al empresariado, continuará y pondrá énfasis en su estrategia de que la izquierda y la oposición son los culpables de dicho estancamiento, debido al obstruccionismo y a las trancas que se le hacen al Gobierno. La oposición, por su parte, ya ha desarrollado una línea de argumento -que obviamente ha sido poco recogida por los medios de comunicación- en el sentido que el crecimiento mencionado por Piñera fue una promesa populista de campaña, que no se ha concretado debido a la incapacidad de gestión del Gobierno y sus intentos contrarreformistas.

El Gobierno no modificará su libreto. Por lo menos eso se detecta. Se especula que continuará en el relato que la oposición es la culpable de todo, al trancar proyectos en el Parlamento. Pero el hecho es que el Ejecutivo poco podrá avanzar si no modifica su acusación permanente contra la oposición para, en vez de eso, buscar acuerdos.

Un aspecto queda claro: la caída es total. No se refiere solamente al Gobierno. Junto con la caída de éste, se aprecia que la oposición continúa mal. Con baja aprobación y sin rumbo ni liderazgos sustantivos. Lo que cruza la CEP es el concepto de deterioro de la democracia. Deterioro del Gobierno, estancamiento permanente de la oposición y finalmente, deterioro profundo del rumbo para ambos sectores.

El Gobierno hizo un cambio de gabinete que solo alcanza a ser una declaración de cambio operativa, en búsqueda de una mejor gestión.

Por su parte, la oposición no existe como tal. Son diversas oposiciones en busca de su perfilamiento, privilegiando este proceso por sobre el acuerdo concreto en torno a materias de interés de la ciudadanía . A esto se agrega uno de los mayores peligros que golpea tanto al Gobierno como a la oposición: la carrera electoral.

Y un último aspecto para analizar: Piñera además abrió un flanco en materia de su conglomerado, pues la UDI saltó inmediatamente a acusar un desbalance en los nombramientos respecto de RN, que buscará cobrar tarde o temprano. Una posibilidad es que extreme su postura para marcar su molestia, pero también para salir al paso de José Antonio Kast. Se arriesga entonces que el síndrome del “pato cojo” se agudice, y que más sectores se unan a un populismo de derecha antidemocrático.

Más peligros para la democracia, es lo que se puede desprender de la medición del Centro de Estudios Públicos.