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Tras movilizaciones en la Región, Gobierno revierte despido de Alberto Serrano como director de Museo Martín Gusinde

04/05/2019

Minutos después de las 17 horas, de este jueves y a través de un comunicado interno titulado “Reintegración Museo Martin Gusinde” (así, sin acento en Martín), el Servicio Nacional del Patrimonio anunciaba la restitución en su cargo del director del Museo Antropológico ubicado en Puerto Williams, Alberto Serrano.

Para los que no están encima del tema cultura, Regiones, o patrimonio, les resultará un nombre desconocido. Pero se trata de un caso que movilizó a un grupo no menor de personas en Puerto Williams y todo un debate en el marco de la libertad de expresión.

Serrano había sido removido de su cargo tras 11 años en la Subdirección de Museos del ministerio de las Culturas el 22 de marzo, tras ser acusado de participar en movilizaciones que, según el Servicio, alteraron el “orden público” de la región.

La resolución del Servicio Nacional del Patrimonio Cultural, en el punto 3, se refería a este aspecto: “Desde la Gobernación de la Provincia Antártica Chilena y desde la Secretaría Regional Ministerial de las Culturas, las Artes y el Patrimonio, se puso en conocimiento de esta Dirección Nacional, información respecto de situaciones en las que se ha visto involucrado el funcionario Serrano Fillol que, eventualmente, pudieran encontrarse en conflicto con su carácter de funcionario público y autoridad de este Servicio en la Región de Magallanes y de la Antártica Chilena. En efecto, las conductas denunciadas dicen relación con la participación en marchas que alteran el orden público, trastornando el normal funcionamiento de la ciudad de Puerto Williams”, se leía en el texto. Las acusaciones desde el organismo eran que el funcionario había participado en movilizaciones en contra de la instalación de la industria salmonera en la zona.

Tras múltiples movilizaciones de la Asociación Nacional de Trabajadores del Patrimonio (Anatrap) y la Asociación Nacional de Trabajadores y Trabajadoras (AnfuPatrimonio) se logró revertir la decisión. “Esta es una muestra concreta de la fuerza de la articulación social que obligó a la autoridad a asumir su error en la toma de una decisión arbitraria e ilegal”, recalcó la Anatrap, junto con darle un recado al director del Servicio Nacional del Patrimonio Cultural, Carlos Maillet: “Esperamos que mejore su gestión errática y que demuestre el liderazgo necesario para dirigir una institución tan importante en su trayectoria en la protección y salvaguarda del Patrimonio”.

 

La pregunta, y sobre todo la discusión que se ha generado es respecto del resguardo de los espacios, y la relación con los modos de vida local. En su momento, una de las defensas de Serrano apuntaban a la evidencia de la intención del Servicio de subordinar la protección y puesta en valor del patrimonio de comunidades del país, a intereses económicos y decisiones políticas.

Otro aspecto del cual se ha hablado, derechamente, es el de “persecución política”, puesto que está claro que el reintegrado director ha sido un activista contra la instalación de salmoneras en la zona -como sabemos, hemos tenido la reciente visita de los reyes de Noruega, cuya delegación incluía empresarios salmoneros-y ha trabajado con la Comunidad Yagán desde hace años.

La decisión de despedir a Serrano, ahora revertida, ¿implica una orden implícita a las autoridades de servicios de no involucrarse ni generar vínculos con comunidades que tengan problemas con empresas en el territorio? De ser positiva la respuesta, cabe preguntarse quién podrá defendernos.

Porque ni el duopolio de la prensa, ni la televisión ni el Gobierno actual parecen interesados en hacerlo.