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Una alternativa real de oposición

09/26/2019

Un nuevo “cónclave”, aunque a la oposición no le guste el concepto, reunirá a los senadores de este sector. Después de un primer encuentro hace unos meses, en que los parlamentarios quedaron con una buena dosis de unidad y una sobredosis de autocrítica, los integrantes de la Cámara Alta pretenden juntarse el próximo 10 de octubre para abordar proyectos, problemas y por supuesto, realizar un debate político. La pregunta es si de ese encuentro saldrán propuestas concretas para enfrentar a un Gobierno que hoy aparece más perdido y desorientado que la misma oposición.

La oposición necesita ir reunida a las próximas elecciones si quiere ganarle a la derecha. Lo que le falta es explicar qué es lo que ofrece como alternativa a la misma. Hoy la ciudadanía observa como se habla de política de alianzas, que si esta empieza o no en la DC y si es que termina o no en el Frente Amplio, pero la verdad es que la oposición debe ser capaz de atraer a la gente -antiguamente denominada pueblo- que se ha alejado del hecho cívico de votar y debe re-explicarle la importancia de ese voto.

Hasta el momento, la gente percibe que existe oposición. Una oposición a Piñera, que le critica su doble estándar ambiental, su fracaso en el ámbito de la reactivación económica y su permanente camaleonismo político, pero una oposición que hoy básicamente es distinguible por su intensa búsqueda de una alianza electoral sólida

El sesgo de clase a nivel electoral -que siempre ha existido- se ha agudizado. En la última presidencial (2017) en la comuna de Vitacura sufragó el 69% y en Las Condes el 62%. Sin embargo, en La Pintana sólo voto 37%. Y eso que era una votación presidencial, pues si tomamos como punto de comparación elección por elección, en las últimas municipales (2016) el 45% del padrón en Vitacura participó de las elecciones, mientras en La Pintana apenas el 20%.

Esa es una de las principales razones por las cuales la derecha ha logrado, ya en dos oportunidades, ganar. En la última elección fue notorio como en comunas administradas históricamente por la derecha (Vitacura, Las Condes, Lo Barnechea) la cantidad de votantes subió alrededor de 2 a 3 puntos porcentuales, mientras en comunas como Cerro Navia, El Bosque, Lo Prado, Macul, Renca, la baja fue, en contraste, de 2 a 3 puntos porcentuales.

La oposición debe instalarse como alternativa. Y no solo simbólica. Hasta el momento, la gente percibe que existe oposición. Una oposición a Piñera, que le critica su doble estándar ambiental, su fracaso en el ámbito de la reactivación económica y su permanente camaleonismo político, pero una oposición que hoy básicamente es distinguible por su intensa búsqueda de una alianza electoral sólida, y de la cual (por no haber encontrado aún ese punto de encuentro) no se pueden percibir bien las ideas y la diferenciación respecto del Gobierno.

La oposición corre el riesgo de conseguir desarrollar una alianza electoral pero sin exponer claramente lo que quiere ofrecer. Hasta ahora hay propuestas y miradas en materia de pensiones, adulto mayor, medio ambiente, agua, salud, infancia. Sueltas, inconexas, diferentes…pero existentes.

Porque más allá de la mirada, lo que necesita la oposición reunir todas esas ideas para constituir una alternativa real.

La posibilidad de la oposición hoy es entender realmente los problemas y el enojo que existe en los sectores medios bajos y populares. Y el trabajo no termina ahí. La siguiente labor es constituir un referente confiable, serio, para canalizar dicho enojo y transformarlo en propuestas y políticas públicas. De lo contrario, el riesgo que se enfrenta es una polarización (que crece), aparejado con una rabia antisistema (de gente que no vota pero sí reclama) y con instituciones débiles (incluidos Partidos Políticos, Ejecutivo y Parlamento). Y la mezcla es grave.